Vivir sin miedo…Ahogarse al morir.
Déjame olvidarlo todo por un momento y volver a ser feliz en ese pequeño segundo. Efímero pero eterno en mí recuerdo.
Déjame olvidar, Aquello que una vez con tanto anhelo quise recordar. Aquella poesía que emanaba de tus labios. Aquel recital de opera que me susurrabas bajito a mi oído. Cantándome que solo yo, que solo tú, que solo existía un nosotros.
Por que vivo en la oscuridad, más eterna, más amarga, más dura, más fría, más inhóspita.
Ahogándome con cada sueño que me prometías, llorando por cada momento que me juraste dar, y que al final, acabo en un simple adiós.
En las esperanzas del ayer, es en lo que me refugio. Por que tú ya no estas aquí. Por que tú ya desapareciste de mi vida.
Y tan solo me limito a recordar el sabor de tus labios, el aroma que desprendías al entrar en contacto con mi cuerpo, aquél te amo.
Por que al levantarme ya no esta tú sonrisa, por que se fue, como la noche cuando le deja paso al día.
Se fue, como el paso de las estaciones.
Y ayer te vi, en brazos de otro.
Cantándole en su oído como solías hacerme a mí.
Sonriéndole, como solías hacerme a mí.
Dándole uno de esos besos que me juraste a mi.
Y sentí que el mundo se resquebrajo. Que todo era irreal. Mi mundo se desvanecía a pesar de seguir tocando el suelo con mis zapatillas, aquellas que me regalaste por navidad…
Por que estoy encadenado a una historia que no significa nada para ti.
Pero el tiempo pasar pasa, a pesar de sus treguas interminables y de sus momentos vacíos.
Con el miedo sostenido en mi cabeza, con el orgullo de nuestras peleas, con la sensatez de un idiota.
Con la cordura de un loco, por que un Quizás, tal vez quizás jamás sea nunca.
Por que me refugio en aquél árbol, sí, aquel que queda a tres pasos a la derecha de nuestra casa, aquél que vio tantas locuras que nos tenia envidia, por que me refugio entre sus copas, entre sus hojas, con el mero intento de volverme de piedra, volverme un reloj que gira hacia atrás, para poder encomendar aquellos errores que hicieron que ahora, tú no estés aquí refugiándote junto a mi de la lluvia ácida del presente.
A veces el dolor es mejor que pensar que nos perdimos en el rumbo de nuestro diario. Aquel que quemaste con lágrimas en los ojos y orgullo en tú corazón, que aún intento arreglar aquella foto que tiraste sin miedo al daño que pudieras hacer.
Por que para mí, la vida se acabo en el mismo momento en que cruzaste la sala de estar, abriste aquella puerta insegura, y te marchaste de mi vida, dejando atrás tantas cosas.
Tantas cosas sin hacer, tantos sueños rotos.
El engaño justifica la necesidad que tienen las personas de buscar el perdón de las demás.
Por que tuya fue la última palabra de nuestra historia, y mía será la última acción.
Por que dejo escrito esto para que me recordéis como aquel que siempre te amo. A pesar tus engaños, a pesar de que me negaras, a pesar de esperar.
Por que he conseguido lo que quería, por que ya no siento, por que mi corazón, mis sentimientos, mis lagrimas son mudos, por que ahora soy un árbol más de mi jardín, listo para refugiar a otros locos enamorados…



